Es importante disfrutar del descanso

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“Había una vez en un país lejano, durante un caluroso verano, una despreocupada cigarra que, alegre e indolente, vivía a la sombra de un árbol sin parar de cantar, allí, disfrutando del sol cantaba y cantaba sin querer trabajar. Un día pasó por allí su vecina, una hormiga pequeñita y hacendosa que no paraba de trabajar, cargando con pequeños trocitos de hojas, semillas y otras provisiones para llevarlos a su hormiguero con mucho afán. La cigarra al verla tan laboriosa le ofreció descansar junto a ella un ratito mientras le cantaba.

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La hormiga le respondió con voz crítica que, en vez de divertirse, debería empezar a acumular alimentos para los días fríos del invierno a punto de llegar, a lo que la cigarra le contestó que eso no era necesario y continuó cantando y cantando.

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Pasó el tiempo entre cantos y bailes y llegaron las nevadas del invierno. La cigarra empezó a sentir frío y sin un lugar en el que resguardarse, para colmo, tampoco había comida, toda había desaparecido bajo la extensa capa de nieve. Muy hambrienta y aterida de frío, se acercó a casa la hormiga para pedirle ayuda, sabía que ella había hecho acopio de alimentos durante todo el verano, por lo tanto, tenía comida abundante. Pero la hormiga salió enfadada a la puerta de su casa y le respondió que qué había estado haciendo mientras ella pasaba todo el verano trabajando. La cigarra respondió que divertirse cantando y bailando bajo el sol. La hormiga entonces, cerrándole la puerta en las narices, le respondió que, ya que no le había hecho caso cuando la avisó de lo que pasaría y se había divertido tanto, que siguiera haciéndolo ahora en invierno también».

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Esta es una fábula de Esopo (escritor griego que vivió al final del siglo VII aC) y que nos parece aún muy actual, incluso la contamos a los niños como un cuento con moraleja: “esfuérzate y trabaja mucho para después poder descansar, no hagas como la cigarra que solo se divertía y finalmente se murió de hambre y frío”.

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Sinceramente, a mí me parece un cuento muy desfasado, nos enseña que debemos trabajar, esforzarnos en acumular y no divertirnos si queremos sobrevivir…

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En fin, me perdonas, pero no estoy de acuerdo. Hemos crecido todos con este pensamiento, las generaciones anteriores vivían concienciadas de que era lo mejor y lo que había que hacer y eso es lo que nos enseñaron.

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Pero hoy que estamos “ociosos” por obligación, vamos a replantearnos también esta idea.

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Durante esta cuarentena, puede que nos cueste desligarnos de todas nuestras obligaciones y, por lo tanto, seguimos enfocados en que “hay que aprovechar el tiempo” leyendo, estudiando, haciendo deporte, cocinando, trabajando en algo útil…

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El cuento de la cigarra y la hormiga plantea dos escenarios muy diferenciados, totalmente polarizados: o trabajas siempre o te diviertes siempre. Nadie dice que haya que ir a los extremos. Es posible divertirse trabajando, así como es posible tener tiempo de ocio y nada más. También hay momentos en los que el trabajo es lo más importante y no podemos permitirnos descansar, como es el caso ahora de los empleados de supermercados, sanitarios, limpiadores, periodistas, transportistas, etc…

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Efectivamente hay situaciones extremas como las que estamos viviendo ahora mismo y en las que los niveles de ansiedad son muy altos y sentimos impotencia. Todos tenemos muchas cosas en las que pensar y con las que lidiar estas semanas. Vivimos momentos de incertidumbre e inseguridad en muchos niveles, no solo tememos por nuestra salud, también hay preocupaciones económicas, laborales, familiares y otras muchas más. Por lo tanto, planteo…

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Estamos todos en modo supervivencia, esto no es ocio elegido o tiempo de vacaciones… es una situación difícil que cada uno gestiona a su manera. Nadie nos ha preparado para esto, de hecho, nuestro ánimo fluctúa de extremo a extremo, hoy estamos bien… mañana estamos que nos subimos por las paredes, bien, es normal. ¿Quién va a decirte como tienes que sentirte? Estamos aprendiendo a ir en contra de nuestra naturaleza enormemente social, donde nos abrazamos, besamos y nos reímos juntos a diario. ¿Cómo vamos a estar anímicamente estables? Habrá momentos de bajón, claro que sí.

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Deja de presionarte por estar bien, deja de presionarte por no saber qué hacer y deja de culparte por no hacer nada. ¡Bastante tienes con sobrevivir! Permite a tu organismo reparar durante estas semanas los daños provocados por el cortisol y la ansiedad de tu anterior vida ajetreada y llena de responsabilidades.

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En poco tiempo todo esto pasará y retomaremos una vida diferente. Vamos a sentir que esta cuarentena tiene un sentido. Olvidemos por estos días la enseñanza de la hormiga que nos dice que somos flojos y holgazanes si no hacemos algo… hoy la prioridad debe ser descansar, reflexionar y buscar estar bien.

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De esta forma, ya estés con la familia o vivas en soledad podrás “aprovechar el tiempo” y disfrutar de un descanso sin culpa que puede llevarte a replantearte tus prioridades. La calma y la alegría provocan la liberación de endorfinas y la activación de los circuitos neuronales de recompensa, estimulándose así la presencia de dopamina y serotonina en el cerebro, esto nos hace más felices a todos.

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Y de eso precisamente va la vida, de ser más felices.

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