No sé qué me pasa…

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Cuando lo único que te pasa es que te sientes con baja energía, sin ánimo y con la cabeza en “modo soporífero”, te cuesta levantarte por las mañanas y no encuentras en tu vida nada que te motive…

Si te sientes así puede que no te plantees acudir a un psicólogo, y seguramente tienes razón, la mayoría de la gente puede salir de este “bajón” sin ayuda, no se trata de un trastorno mental ni de nada grave, pero … ¿qué es lo que te pasa? ¿por qué te sientes así? ¿cómo salir de ese estado emocional plano?

En psicología hay un término para esto, existe algo que se llama crisis vital o existencial y que afecta a casi todo el mundo alguna vez en su vida, a menudo más veces. Estas crisis suelen coincidir con cambios evolutivos por los que pasamos todos. Suele darse la primera crisis en la adolescencia, después sobre los 30 años la “crisis de la juventud”; más tarde hacia los 40 en la madurez puede darse otra crisis, y finalmente, al abandonar los hijos el hogar o al sentir los primeros achaques y limitaciones físicas podemos volver a sentirnos sin ánimo por un tiempo.

 

                              “¿Estás pasando una crisis existencial?”  

 

Aquí vamos a aclarar que la edad no es un dato exacto que marque la posibilidad de pasar por una crisis vital, a cualquier edad podemos cuestionarnos nuestros valores y creencias, en cualquier momento podemos replantearnos nuestra vida y hacer un balance que nos lleve a pensar en todo aquello que planeábamos hacer y no llegamos a conseguir.

Las diferentes etapas pueden ser buenas o menos buenas, pero cada nueva etapa viene precedida de una crisis vital que nos ha empujado al cambio. Las crisis son los momentos reales de crecimiento y maduración, si sabemos sacar partido de ese malestar temporal podremos pasar mucho antes a la siguiente etapa con la lección aprendida, salir fortalecido/a y habiendo madurado con la experiencia.

Si no aprovechas bien la crisis te queda la otra opción, es decir: bloquearte, darle vueltas a tus recuerdos de otros tiempos mejores, añorar la posibilidad de otro tipo de vida, reabrir heridas no del todo cicatrizadas… todo esto no hace más que frenarte en tu avance hacia un futuro mejor. Te lleva a la pasividad y al estancamiento en tu vida social, emocional o profesional.

 

z-crisis vital

 

¿Qué puedes hacer?

 

-Lo primero es vigilar tu actitud, acepta lo que te está pasando y plantéate que es una oportunidad para cambiar, para desarrollarte y evolucionar, la parte dura pasará y te quedará el aprendizaje que hayas hecho de la situación.


-Segundo: mantén la calma, la mente no puede pensar en un estado alto de excitación, tómate un momento a solas, llora y quéjate lo que necesites, escríbelo, da saltos, respira de forma consciente… lo que quieras. Pero una vez te hayas desahogado sigue adelante.

 

-Cuando consigas calmarte, párate y medita sobre lo que te pasa, a continuación, toma decisiones de forma responsable, es tu vida y tú decides.

 

-La cuarta recomendación es que concentres tu energía y tu tiempo en aquello que te hace feliz. Ocúpate de tu bienestar y desarrolla tus talentos y capacidades.

 

-Sea lo que sea que te pase no busques culpables ni hagas reproches o acusaciones, no te va a llevar a ninguna parte odiar, sentir rencor o castigarte. Al final quedas tú y tus circunstancias, y te conviene que sean lo más agradable posible, si te liberas de los malos sentimientos conseguirás ver con más claridad las cosas buenas que te rodean.

 

-Y finalmente, si la crisis en la que te encuentras te está afectando tanto que no puedes levantarte solo/a, acude a un profesional que te ayude a recomponerte, los psicólogos estamos entrenados para reconocer y tratar comportamientos que no te hacen bien, déjate ayudar.

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